jueves, 18 de diciembre de 2008

Con tu mano tibia sosteniendo la mia íbamos camino al cuarto oscuro. Mi cuerpo desnudo y frío sentía el helado fierro de la mesa de operación. Mi mano quería moverse, apretar la tuya. Podía sentir como tus lágrimas caían sobre mi frente y tu mano apretaba cada vez más la mia. Traté llamarte, decir tu nombre, besar tus labios, abrazarte fuertemente contra mi cuerpo, pero me dejaste................soltaste mi fría mano y te fuiste, me diste la espalda y a lo lejos se perdía tu llanto. No estoy muerta..........no me dejes..........no estoy muerta.........

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