sábado, 10 de mayo de 2008

Me desperté con esa sensación de desesperación que te vuelve loca, que te quiero hacer escapar de la realidad de la oscuridad eterna que tanto temo, me desperté y vi el cielo gris, la calle desolada, sentí el viento helado golpeándome el rostro. Tuve miedo, miedo de perderte, de perdeme sin ti, tuve más miedo que nunca y como un niño me senté en el piso a llorar, a morir de frío, a volverme más loca, la locura que carcome mi cerebro y no me deja ver con claridad. Quise gritar tu nombre, sentir tu presencia, quise que estuvieras a mi lado, pero al darme cuenta lo único que conseguí fue una angustia mayor, un temor indescriptible, el viento corrió más fuerte, la música sonó más triste, mis latidos fueron más rápidos y mis saladas lágrimas inundaron el frío suelo, perdida en mis pensamientos quedé dormida, inconsciente y al despertar todo era igual, el cielo más oscuro, el frío viento, la triste música y entonces lo noté, por fin pude ver que esta locura no me dejaría en paz, que esta sensación de temor y llanto nunca se iría y que tú jamás vendrías, que mi soledad sería eterna y que mis lágrimas me ahogarían y con mirada de resignación bajé la cabeza enterré mis manos sobre ella y con una fuerte suspiro quedé sentada en la misma esquina de siempre, con la misma sensación y los mismos temores

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