Me desperté con esa sensación de desesperación que te vuelve loca, que te quiero hacer escapar de la realidad de la oscuridad eterna que tanto temo, me desperté y vi el cielo gris, la calle desolada, sentí el viento helado golpeándome el rostro. Tuve miedo, miedo de perderte, de perdeme sin ti, tuve más miedo que nunca y como un niño me senté en el piso a llorar, a morir de frío, a volverme más loca, la locura que carcome mi cerebro y no me deja ver con claridad. Quise gritar tu nombre, sentir tu presencia, quise que estuvieras a mi lado, pero al darme cuenta lo único que conseguí fue una angustia mayor, un temor indescriptible, el viento corrió más fuerte, la música sonó más triste, mis latidos fueron más rápidos y mis saladas lágrimas inundaron el frío suelo, perdida en mis pensamientos quedé dormida, inconsciente y al despertar todo era igual, el cielo más oscuro, el frío viento, la triste música y entonces lo noté, por fin pude ver que esta locura no me dejaría en paz, que esta sensación de temor y llanto nunca se iría y que tú jamás vendrías, que mi soledad sería eterna y que mis lágrimas me ahogarían y con mirada de resignación bajé la cabeza enterré mis manos sobre ella y con una fuerte suspiro quedé sentada en la misma esquina de siempre, con la misma sensación y los mismos temores
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