sábado, 1 de noviembre de 2008
Dejó la estúpida rosa roja caer sobre el frío piso vstido de madera, el capullo rebotó unas cuantas vecs hasta que un pétalo quedó a un lado de todo. Sus manos frías como la noche y tus palabras la levantaron de su soledad y sin piedad alguna estrujaron la triste flor que ahora parecía absurda, el único pétalo desolado lo pisó sin mayor compasión hasta que el suelo se manchó por esa marca roja que despide su dolor. Las espinas incrustaron sus manos frías que ahora mzcladas con rojo de dolor se abrian lentamnte mientras su cuerpo caia al suelo. La idiotes más grande, pensó, como pude pensar que esta maldita flor podría hacerle entender mi estúpido amor....
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario